VIDA COTIDIANA

El clima y la orografía del Valle de Guriezo condicionaban los cultivos que se reducían a algunos cereales, hortalizas y viñas. A partir del siglo XVI se fueron implantando especies llegadas de America, como la patata, el maíz y el tomate, lo que mejoró notablemente la alimentación de los guriezanos.

Por las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, de 1752, sabemos casi la totalidad de la superficie cultivada era de secano y de sembrara y estaba dedicado al cultivo de maíz y de la alubia a él asociada. Igualmente destacaba el cultivo de viñas y parras para la producción de un vino de baja calidad al que denominaban chacolí, vino de la tierra o vino patrimonial. Los árboles frutales complementaban los ingresos, destacando los nogales y castaños y, por su importancia, los manzanos, cuyos frutos se utilizaban para la producción de sidra.

La vida de los 520 vecinos que entonces tenía Guriezo, giraba en torno a las viviendas agrupadas en barrios separados y diferenciados unos de otros. La agricultura era la actividad principal, complementada muy frecuentemente con otro oficio, generalmente el de cantero o carbonero, que ejercían por temporadas, dentro y fuera de nuestra tierra.

Otra fuente de ingresos eras los 25 molinos harineros, siente de ellos arruinados, cuya propiedad estaba repartida entre los vecinos. En cambio, las tres herrerías existentes pertenecían, también en régimen de copropiedad, a las familias ricas del valle.

En el siglo XIX, según el Diccionario de Madoz, Guriezo tenia 330 vecinos que sumaban 1.680 habitantes. Los molinos se habían reducido a 22 y había desaparecido una de las ferrerías, convertida por el conde consorte de Miravalles en la fabrica de producción de hierro denominada de Nuestra Señora dela Merced, en la que se instaló el primer alto horno de España y que fue germen de los Altos Hornos de Vizcaya.

 

Mª Pilar Llama Zubieta

Historiadora


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